T-MEC, dique ante eventual contrarreforma energética

Revertir la reforma energética de México promulgada en 2014 violaría los compromisos de este país en el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), destacaron consultores en comercio internacional.

“El grado de apertura que ha dado hasta ahora México en el sector energético está consolidado en el T-MEC y el TIPAT, y también quedaría consolidada una apertura mayor si México la tuviera en el futuro”, explicó Kennet Smith, jefe negociador del T-MEC por parte de México y socio de la consultoría AGON.

Ambos acuerdos comerciales incluyen la denominada cláusula “ratchet” (cremallera) de irreversibilidad: si un país procede unilateralmente a una apertura, esta se consolida inmediatamente. Ello lleva a una liberalización constante, con consolidaciones continuas en diversos sectores.

Smith comentó que esa misma cláusula se pactó en la modernización del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM), cuyas negociaciones ya se cerraron, aunque el texto aún no se firma.

Pero incluso al margen de ello, la misma protección está vigente en distintos Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs), varios de ellos entre México y países europeos. “No se pueden cerrar espacios a la apertura que se dan a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros”, dijo Smith.

Juan Antonio Dorantes, socio director de la consultora Dorantes Advisors, especificó que en el Capítulo de Energía del TIPAT, firmado en febrero de 2016, México se comprometió a mantener el nivel de apertura que estaba en ese momento vigente. “Esto implicó una fotografía a la reforma energética de México”, comentó Dorantes, en referencia a que el TIPAT reprodujo los compromisos de la legislación mexicana.

roberto.morales@eleconomista.mx

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