Japón busca mantener viva la memoria del impacto de las bombas nucleares

Cuando se cumplen 75 años de que por primera vez se lanzó una bomba atómica sobre población civil, un hecho que ocurrió en Hiroshima, Japón, y al que tres días después se sumó el ataque sobre Nagasaki, el país del Sol Naciente tiene una misión histórica: mantener vivo el recuerdo de la tragedia, para que el mundo no pierda de vista los estragos de las armas nucleares.

Así lo advirtió Shinji Hirai, antropólogo y vicepresidente de la Asociación México-japonesa del Noreste, quien explicó que, ya que es el único país que ha vivido el impacto de las bombas nucleares, para la sociedad japonesa el reto es “cómo poder transmitir la tragedia humana que Japón vivió tras la guerra y las dos bombas nucleares”.

En entrevista con La Razón, el investigador, nacido en Tottori, Japón, pero radicado en México desde 1998, señaló que la gran sombra que produjo el hongo nuclear ha ido perdiendo su lugar en la memoria de la nación japonesa conforme quedan menos sobrevivientes para explicar lo que significó.

“Las nuevas generaciones de japoneses no tienen esa experiencia de escuchar los relatos de la guerra a viva voz. Entonces creo que esto es un reto que Japón debe de estar enfrentando”, dijo el también docente del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

En ese mismo sentido, el internacionalista de la Universidad Anáhuac, Adolfo Laborde, detalló que la catástrofe nuclear configuró al Japón de la posguerra, convirtiéndolo, al ser el único país con una “experiencia viva” de este tipo a una política pacifista y en donde los hibakusha, sobrevivientes de los bombardeos, se erigieron como activistas contra la energía nuclear, un movimiento que tomó nuevas fuerzas tras el accidente ocurrido en 2011 en la planta de Fukushima.

“Para los ojos del mundo es una gran muestra de que el peligro de que la guerra nuclear está latente y de que existe ya experiencias previas en el combate a los efectos derivados del lanzamiento de estas dos bombas”, señaló.
De acuerdo con Hirai, más que en la literatura, el recuerdo de las dos bombas atómicas ha encontrado su lugar en medios audiovisuales, como programas de televisión y mangas, además del Museo Memorial de Hiroshima, el cual, detalló, aunque no causa gran impacto entre los japoneses familiarizados con la tragedia, sí conmueve a los visitantes extranjeros.

Otro aspecto importante es la reparación de los daños; apenas la semana anterior, un tribunal japonés reconoció a 84 demandantes que se encontraban fuera del perímetro reconocido de radiación como sobrevivientes, por lo que accederán a los mismos beneficios que todos los que tienen dolencias por la radiación.

Lo que no parece que vaya a ocurrir es una disculpa de Estados Unidos (aunque hace cinco años el ahora expresidente Barack Obama visitó la zona y pronunció un emotivo discurso), pues como señala Laborde “argumentan que fue una acción para terminar la guerra y que de no haber sido así hubiesen muerto más personas de ambas partes”.

Sin embargo, Hirai señaló que el rencor a los estadounidenses no es algo que se haya inculcado a las generaciones posteriores, lo que permitió que las relaciones diplomáticas se reforzaran.

Mantener el recuerdo de la tragedia cobra fuerza a la luz de una latente nueva catástrofe, pues son varios los países con armamento nuclear y todos ellos tienen en común tener conflictos con otros países.

“La situación actual es complicada, porque hay una infinidad de conflictos y hay muchos países que ya tienen armas nucleares, además de Estados Unidos y Rusia, como Francia, China tiene, Reino Unido, Pakistán, India, Corea del Norte, hasta Israel”, aseveró Laborde.

Todas estas naciones tienen en común la existencia de conflictos con otros países o afanes de protagonismo en el mapa geopolítico mundial.

“Las aspiraciones de Putin (presidente de Rusia) de ser un actor global lo hace a través de esta política. Estados Unidos no ha renunciado, está renovando su programa y hay que recordar que en el caso de China se habla de ella de una Guerra Fría versión 2.0”, alertó.

Otros puntos de inestabilidad en el mundo son Corea del Norte, que “en cualquier momento” puede atacar a sus rivales; los conflictos entre India y Pakistán, por la frontera de Cachemira, así como el de Israel con sus vecinos, que en un primer momento se especuló que estaría detrás del estallido de nitrato de amonio en Beirut, la capital libanesa, el martes pasado.

“Sí hay una gran posibilidad, ojalá no, de que si no se controlan los conflictos pueden estos países recurrir al armamento no convencional y desatar un evento trágico en el contexto global del cual la humanidad nunca se recuperaría”, advirtió.
El dato: Autoridades y sobrevivientes pidieron redoblar esfuerzos de desarme, en el evento conmemorativo.

Bomba atómica

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