jueves, febrero 20, 2020

Por coronavirus, China paraliza el combate de otras enfermedades

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El sector turístico y petrolero no son los únicos afectados por el brote del nuevo coronavirus (COVID-19) en China, paradójicamente, la industria de la medicina también está en jaque por el bloqueo de Pekín a la entrada y salida de bienes, servicios y personas, en un movimiento que intenta frenar la exponencial propagación de esta enfermedad, que ya supera los 45 mil infectados en todo el mundo.
En un país que acapara 80 por ciento de la industria farmacéutica global, la producción de medicinas y la investigación clínica están en serios problemas, cuando deben dejar a un lado sus proyectos, porque la prioridad en estos momentos —y hasta nuevo aviso— es detener la propagación del COVID-19.
De acuerdo con la base de datos de ensayos clínicos de Estados Unidos, sólo en Wuhan, considerada epicentro de la enfermedad, existen 500 estudios paralizados para nuevos medicamentos. Alrededor de 20 por ciento de estos trabajos a nivel mundial están en China, según la casa de análisis GlobalData.
Los esfuerzos del gobierno para reducir el virus han dificultado que algunos tratamientos experimentales lleguen a los pacientes que esperan que las pruebas funcionen para salvarse.
Un par de organizaciones de investigación que realizan pruebas para fabricantes de medicamentos, compañías farmacéuticas locales y médicos revelaron, ayer, que los hospitales no están enfocados en ensayos clínicos: “tienen muchas cosas en las que deben centrarse en este momento”, dijo a la agencia Reuters Ian Woo, presidente de Everest Medicines, que desarrolla medicamentos para el mercado chino.
También ayer, la compañía Med Biopharmaceutical anunció que no ha podido enviar a su personal a los hospitales para monitorear los sitios de prueba.
Los estudios en afectados incluyen ensayos que prueban un medicamento para un trastorno sanguíneo raro, un tratamiento contra el cáncer, de la firma BeiGene, y un proyecto para atacar un tipo de artritis espinal, inversión del fabricante chino Tasly Pharmaceutical Group.
BeiGene, con sede en Pekín, que tiene más de 20 pruebas suspendidas en Wuhan, escribió en comunicado que es “demasiado pronto para especular sobre cualquier impacto específico en nuestro ensayo clínico y progreso comercial que esperamos tener en China”.
Otros fabricantes que desarrollan pruebas en ese país, como Roche, Zai Lab y Hutchison China MediTech (Chi-Med), coincidieron en esta idea, aunque no negaron que el impacto es inminente.
INVERSIóN INTERNACIONAL. Los fabricantes mundiales de medicamentos, incluidos la británica Astra Zeneca, las suizas Roche y Novartis, y la estadounidense Amgen figuran como las principales inversionistas, con millonarios capitales en China, cuyo vasto mercado les prometió amplios dividendos, al contar con costos de prueba más baratos, acceso a grandes poblaciones de pacientes y capacidad de identificar nuevos medicamentos.
El año pasado, Amgen acordó un pago de 2.7 mil millones de dólares por una participación de 20.5 por ciento en un proyecto para desarrollar medicamentos contra el cáncer, para el mercado chino.
Los acuerdos entre empresas chinas e internacionales aumentaron al menos 10 mil millones de dólares en 2019, desde aproximadamente 3.2 mil millones en 2015, según un análisis de GlobalData.
A largo plazo, los inversores esperan que el brote haga que China modernice su sector. Mucho dependerá de cuánto dure, particularmente para los ensayos que comenzarán más adelante, este año.

Por Agencias
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