En Chiapas todavía se "venden" mujeres

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Chiapas.- Hermelindo ha panado 8 mil 150 pesos por comparar dos mujeres en sus 51 años. Una para él, por 150, Estala, su esposa, en los 80 años. Otilia fue la otra. Hermelindo pago por primera vez para que su hijo, “quien conoció el amor”, no tuviera que separarse.
En ambos casos escuchó el precio que fijaron los padres y pagó. Sucede que dese que tienen memoria ahí donde le tocó, nacer, en Jalisco, municipio de Las Margaritas, al centro-oriente de Chiapas. Es prácticamente una herencia familiar, su padre y su abuelo hicieron lo mismo.
“Es la costumbre. Hasta la fecha cobrar por sus hijas a la hora que se van a casar. Ahorita piden 10 mil o 14 mil pesos”, explica sentado frente a la casa de su hija mayor, Trinidad, de 20 años, quien no ha afrontar la vulnerabilidad de su derecho a decidir si quiere o no hacer vida conyugal, porque “nadie ha pedido precio” por ella.
Paradoja: aunque su padre pagó por una esposa, aunque tuviera un comprador él seria incapaz de vender a su hija. “Me siento como si estuviera vendiendo a una de mis vacas, o un toro, pienso que no es así. No podemos vender. Si se va, es voluntario”.
Trinidad tiene 20 años y escucha a su padre responder en el poco español que entiende. Ella no fue a la escuela. No sabe leer y escribir. Se cubre el rostro cuando la ven hablando con hombres y dice que no sabe qué es el amor. Habla tojolabal desde niña y teje bolsos y blusas para vender.
Ríe cuando le preguntan si se va a casar. Sabe que su padre compró a su madre y su cuñada y repite que así es la costumbre, “qué se le va a hacer”. Si el hombre que busque casarse con ella tiene vicios y no es trabajador regresaría con su familia, afirma. Sabe que a su edad la mayoría de las mujeres tienen pareja, que “se juntan” desde los 15 o 18 años, pero también conoce algunas que quedaron solteras. No ha rechazado a ningún hombre, pero tampoco espera el día de su matrimonio.
Hermelindo lleva semanas con el pie lastimado. No sabe qué le ocurrió; sin embargo, desde ese día su mujer se levanta más temprano de lo normal para alimentar a la familia. A las 03:00 horas muele maíz y luego va a la milpa. Hermelindo comienza actividades hasta las 06:00 horas, desayuna lo que su mujer dejó preparado en la cocina. Coloca una silla donde sabe que la sombra del árbol comenzará y conforme transcurra el tiempo, a manera de reloj de sol, se moverá para encontrar refugio en la suavidad de la sombra.
 
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